El encuentro iWeekend de emprendedores centró sus propuestas en el turismo durante su celebración en Benidorm. En tres días los participantes presentaron 18 ideas para renovar el sector y enseñar lo que se puede mejorar gracias a las nuevas tecnologías.
César Mariel, organizador de esta cita de emprendedores, destaca que «esta zona necesita de startups porque el turismo e internet no se pueden desligar y la tecnología en este sector es algo más que las webs de hoteles». Las instalaciones del Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas en Benidorm se convertían así en el escenario ideal para acoger estas jornadas y fomentar su desarrollo ya que «cederán un espacio para incubar este tipo de proyectos». Para Anastasia Ignatenko, la otra organizadora del evento, se trata de aprovechar el momento «porque turismo y nuevas tecnologías son de los sectores que no sufren tanta crisis y en los que puede aumentar el empleo».
En los iWeekend los participantes aprenden a lanzar una empresa y a relacionarse con profesionales que les ayudan a que la idea presentada se convierta en realidad. Mariel bien lo sabe puesto que en 2010 ganó el evento celebrado en Valencia con Iristrace y considera que «se lo debía a la sociedad porque iWeekend fue nuestra lanzadera y ahora es lo que nos da de comer».
El entusiasmo se desprendía de todos los participantes, tanto los que lo hacían por primera vez, como los que ya sabían cuál era la experiencia tras acudir a otras citas. Uno de estos es Ángel Vicedo, que valora en especial que «no se trata de competir con las ideas sino de hacer lo mejor para que un proyecto vaya adelante y aprender de los demás».
Entre los novatos destacaron Jorge Yepes y Salva Moya, que pasaron la primera criba con dos ideas relacionadas con Internet. El primero presentó la idea de una plataforma educativa abierta a formadores, alumnos y familiares que piensa desarrollar con la ayuda de la Universitat Politècnica de Valencia. Moya, que era de los más jóvenes del grupo con solo 16 años y que fue acompañado de otros dos jóvenes emprendedores de sus instituto, apostó por una página en la que se pudiera intercambiar información para realizar minitrayectos entre poblaciones con escasas conexiones de transporte público. Ahora se plantea continuar con ella pero no sin antes «acabar de ver la competencia y pensar en cosas nuevas para mi proyecto». Santiago Migueles es otro de los que se iniciaban en este tipo de citas, y que valoró «especifícamente que se celebrara en Invattur y su alto enfoque del sector turístico». Migueles espera que su idea de un portal de reservas hoteleras «que se sostiene de creación colectiva, gaming y geolocalización» vaya adelante con «algunos de los presentes, tanto participantes como mentores, ya que estaría un paso más cerca del éxito».
Los que tienen un futuro más claro son Erika Mirón y Julio Parra, creadores de las dos ideas finalistas de esta edición. Mirón ganó un encuentro marcado por el turismo con una aplicación para gestionar hamacas de playa, My Sand Sol. Con ella pretende facilitar el alquiler de las tumbonas con solo un clic en el smartphone. A Parra le mueve el deseo de conseguir la piscina más profunda del mundo, la Oceanus 51, un lugar en el que se podría practicar buceo durante todo el año.

