Un gestor de fotografías online es la idea de la que partió Olapic, la empresa de José Cabo, Pau Sabria y Luis Sanz. Con base en Nueva York, los tres emprendedores se centran en hacer crecer su negocio y sacan tiempo para dar algunos consejos a los españoles que quieren dar el salto.

“Estamos en fase de crecimiento”, describe Cabo, “intentando conseguir una empresa muy grande y valiosa”. Con modestia considera que “estamos en fase de aprendizaje absoluto”. Olapic es la primera empresa que han formado estos tres amigos que se conocieron cursando un MBA en la Universidad de Columbia y que se presentaron juntos a un concurso de empresas del que salieron ganadores entre 104 proyectos.
Sanz cuenta que los consejos que ofrecen a otros emprendedores lo realizan bajo la filosofía “de devolver a la comunidad lo que recibiste antes”. “Cuando empezamos teníamos muchas dudas de todo y hay mucha gente muy preparada que eres nadie, vienes con una idea absurda y aún así te escuchan, te asesoran y hacen de tu mentor”, recuerda.
La mayoría de los que les piden esa ayuda son otros españoles que quieren abrirse camino en el mercado americano. Cabo cree que ese interés internacional debería aumentar, “en España muchos de los proyectos, en general, no nacen desde el minuto cero con esa vocación”. Y apunta al ejemplo de los países nórdicos, “que tienen una población tan pequeña que no pueden empezar de forma local desde cero y por eso nacen con vocación internacional”.
De la misma opinión es su compañero Pau Sabria, “en España sigue faltando aspirar a lo más alto, de forma bastante consistente, además”. “Casi todos los proyectos que he visto en España se plantean primero lo voy a ver en Madrid, luego en España y más tarde en Europa”. A pesar de ello, “empieza a haber ejemplos de gente que realmente aspiran a cosas más grandes, como Tuenti o Cabify, que a los dos meses de nacer ya está en Europa”.
Otro error de novatos es querer empezar ocultando una idea. “La idea no vale nada”, sentencia Cabo. “Los que empiezan por primera vez tienen alguna reticencia”, explica, “pero al poco de entrar en el sistema se les quita la tontería porque ven que la gente con experiencia les dice que la idea no vale nada, lo que cuenta es la ejecución y montar el equipo correcto“.
Sabria aprovecha para revelar como “empezamos en el mundo de las bodas y al cabo de dos meses encontramos otra cosa mejor que es lo que estamos haciendo ahora”. Un cambio que llegó de la mano “de un inversor externo al que contamos la idea por compartir y conseguir feedback“. De ahí concluyen que “debes compartir la idea cuanto antes mejor”.
Al compartirla, otro problema con el que se encontraron es el positivismo mal entendido. “Recuerdo amigos que me dicen ‘la idea de Olapic ahora es mucho mejor y yo no te dije nada entonces porque realmente creía que lo de las bodas era malísimo’. Y yo, cómo me dices qué guay es y luego esto”, apunta Sabria, quien considera que se trata de querer “caer bien a la gente y no dar el feedback real”. Una falta de educación de los mentores, interviene Sanz “porque lo único que consiguen es que pierdas más tiempo”.
Con su gestor de fotografías, usado por webs como Mashable o el New York Daily News, que permite crear una mayor relación con los lectores sin recurrir a redes sociales externas, no tuvieron ese problema. Casi desde el principio funcionó y lo supieron vender, pese a algunos problemas con el inglés. “La barrera idiomática es un reto y cuando llegamos nos pasó”, confiesa Sanz. “Pero también se puede”, agrega Cabo, “nosotros con nuestro inglés, aquí estamos, lo que hay que hacer es echarle mucho morro y quitarse el miedo“.
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